Paul Mazurkiewicz, baterista de Cannibal Corpse, habló sobre cómo han cambiado las giras tras casi 40 años de death metal y los desafíos de seguir tocando.
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Paul Mazurkiewicz, baterista y miembro fundador de Cannibal Corpse, habló abiertamente sobre una realidad que pocas veces aparece detrás de la brutalidad del death metal: después de casi cuatro décadas de carrera, la vida en carretera ya no se siente igual que cuando la banda comenzó.
En una nueva entrevista con Reckless Rexx Ruger para el podcast Pod Scum, el músico explicó que las giras continúan siendo una parte fundamental de la actividad de Cannibal Corpse y que sigue disfrutando tocar para sus seguidores, pero reconoció que permanecer durante largos periodos lejos de casa y vivir en un autobús se vuelve más complicado con el paso de los años.
“Cuanto mayores somos, más difícil es estar lejos y vivir en un autobús con todos”, explicó Mazurkiewicz, dejando claro que la situación no significa que haya perdido el interés por tocar, sino que las exigencias de la carretera se sienten de una manera diferente después de tantos años.
Paul Mazurkiewicz reconoce que las giras ya no son como en los primeros años
Cannibal Corpse comenzó su historia en 1988, cuando el death metal todavía estaba desarrollando buena parte de las características que terminarían definiendo al género.
Durante las décadas siguientes, la agrupación pasó de tocar en circuitos underground a convertirse en uno de los nombres más reconocibles del death metal mundial.
Mazurkiewicz ha estado presente durante prácticamente todo ese recorrido.
Por eso, su reflexión sobre las giras también funciona como una mirada desde dentro a cómo ha cambiado la vida de un músico que pasó buena parte de su existencia viajando de ciudad en ciudad.
El baterista reconoció que sería poco realista decir que salir de gira continúa siendo tan emocionante como en los primeros años.
Sin embargo, también dejó claro que seguir tocando para los fans continúa siendo importante para él y para la banda.
La diferencia está en que ahora necesitan encontrar una manera distinta de afrontar la carretera.
“Es parte de nuestro trabajo”, explicó el músico, quien considera que los años de experiencia también les han enseñado cómo organizarse y adaptarse mejor a la vida lejos de casa.
Vivir en un autobús cambia cuando pasan las décadas
Una gira de death metal puede parecer, desde fuera, una sucesión interminable de conciertos, escenarios, hoteles y encuentros con seguidores.
Pero para los músicos significa también pasar semanas o meses compartiendo espacios reducidos, dormir fuera de casa, cambiar constantemente de ciudad y mantener una rutina física exigente.
Mazurkiewicz puso precisamente el foco en esa parte menos visible de la vida de una banda.
Después de tantos años, regresar a casa adquiere otro significado. Estar con la familia, con la pareja o simplemente tener tiempo personal genera una rutina que se interrumpe cuando comienza una nueva gira.
Volver a vivir durante semanas en un autobús junto a otras personas requiere entonces una adaptación que, según el baterista, resulta más difícil conforme pasan los años.
La experiencia ayuda, pero no elimina el desgaste.
Y ese probablemente sea uno de los aspectos más interesantes de sus declaraciones: la pasión por la música puede permanecer mientras la forma de vivirla cambia.
Menos giras también pueden significar una mejor planificación
Mazurkiewicz señaló además que las giras quizá ya no se realizan con la misma frecuencia que en otras etapas de la carrera de Cannibal Corpse.
Para el músico, esto no necesariamente representa algo negativo.
Al contrario, explicó que si la banda puede aprovechar mejor cada periodo de actividad y maximizar las oportunidades de salir a la carretera, todos pueden sentirse satisfechos.
La idea refleja una transformación que han experimentado muchos músicos veteranos: ya no se trata únicamente de tocar la mayor cantidad de fechas posibles, sino también de encontrar un equilibrio que permita mantener el nivel de las presentaciones y la vida personal.
En el caso de Cannibal Corpse, esa planificación tiene además una particularidad.
El grupo no ofrece precisamente un espectáculo de baja intensidad.
La batería de Mazurkiewicz forma parte de una propuesta musical extremadamente exigente y requiere mantener precisión, velocidad y resistencia durante las presentaciones.
Así cuida Paul Mazurkiewicz su cuerpo durante las giras
Para poder mantenerse activo, el baterista explicó que actualmente presta mucha atención a aspectos básicos que quizá durante sus primeros años de carrera no tenían la misma importancia.
Dormir bien, mantenerse hidratado, alimentarse correctamente y hacer ejercicio forman parte de su rutina.
También procura salir a caminar todos los días cuando las condiciones lo permiten.
Para Mazurkiewicz, esas caminatas tienen una doble función: mantenerse activo físicamente y conseguir unos minutos de distancia respecto al entorno de la gira.
Pasar prácticamente todo el día dentro de un autobús junto a muchas personas puede resultar agotador, por lo que disponer de un momento para caminar, respirar aire fresco y estar solo se convierte en una manera de desconectarse.
El clima también influye.
El baterista, que vive en Florida desde hace décadas, explicó que las giras durante épocas de buen tiempo hacen mucho más sencillo salir al exterior y realizar estas actividades.
Una gira durante el invierno, con frío, lluvia o nieve, puede limitar considerablemente esas posibilidades.
Casi 40 años tocando death metal: el desafío de seguir siendo baterista de Cannibal Corpse
Las declaraciones sobre las giras están relacionadas con otro aspecto todavía más importante para Mazurkiewicz: mantener el nivel físico necesario para tocar la batería de Cannibal Corpse.
En una entrevista realizada en agosto de 2026 con Laughing Monkey With Shawn Ratches, el músico explicó que actualmente necesita practicar de manera más constante que en el pasado para mantener sus capacidades.
El baterista señaló que todavía se siente bien y que continúa teniendo energía para tocar, pero también reconoció que ya no cuenta con la misma respuesta física natural de cuando era más joven.
Por eso, considera fundamental mantener una rutina de práctica.
En una banda como Cannibal Corpse, esto no es un detalle menor.
Las canciones requieren una ejecución intensa y sostenida, y el propio Mazurkiewicz puso como ejemplo “Hammer Smashed Face”, una de las composiciones más reconocibles de la historia del grupo.
La pregunta que inevitablemente aparece es cuánto tiempo podrá mantener ese nivel.
Y el propio músico admite que no tiene una respuesta.
“¿Podré hacer esto dentro de 10 años?”
Uno de los momentos más llamativos de sus declaraciones llegó cuando Mazurkiewicz reflexionó sobre su futuro como baterista.
El músico planteó abiertamente la posibilidad de que dentro de una década las exigencias físicas sean diferentes.
Para entonces tendría alrededor de 68 años, y se preguntó si podría continuar tocando canciones como “Hammer Smashed Face” con la misma intensidad y convicción.
No afirmó que vaya a abandonar Cannibal Corpse ni anunció un retiro.
Simplemente reconoció que no puede saber qué ocurrirá dentro de diez años.
La incertidumbre es comprensible cuando se observa la trayectoria del músico.
Cuando Cannibal Corpse comenzó en 1988, Mazurkiewicz tenía alrededor de 20 años. En aquel momento, pensar en seguir tocando death metal a finales de sus sesenta probablemente habría parecido una posibilidad remota.
Hoy, sin embargo, esa pregunta forma parte de su realidad.
La práctica se vuelve más importante con la edad
Mazurkiewicz también explicó que ya no puede depender únicamente de la energía y el impulso natural de la juventud.
A medida que pasan los años, considera necesario trabajar más para mantener aquello que antes podía aparecer de forma más espontánea.
Por eso insiste en practicar y “mantenerse” musicalmente.
Su reflexión resulta especialmente interesante para comprender la carrera de los bateristas de metal extremo.
La velocidad y resistencia que exige el género no dependen exclusivamente del talento. También requieren técnica, repetición y una preparación constante.
En otras palabras, la experiencia acumulada durante décadas no elimina la necesidad de entrenar; la convierte en una parte todavía más importante del oficio.
Chaos Horrific: el capítulo más reciente de Cannibal Corpse
Mientras Mazurkiewicz reflexiona sobre el futuro, Cannibal Corpse continúa manteniendo activo su legado discográfico.
El álbum más reciente de la banda es ** Chaos Horrific **, publicado en septiembre de 2023 a través de Metal Blade Records.
Se trata del decimosexto álbum de estudio de la agrupación y llegó durante el año en que Cannibal Corpse celebraba su 35.º aniversario.
El disco continuó el camino iniciado con Violence Unimagined, publicado en 2021, y volvió a mostrar al grupo trabajando dentro del territorio del death metal extremo que ha definido su carrera.
Además, Chaos Horrific cuenta con una participación especialmente significativa de Erik Rutan, guitarrista y productor que ha trabajado con Cannibal Corpse durante varias etapas de su historia.
Rutan había producido anteriormente varios álbumes del grupo y se convirtió oficialmente en miembro de Cannibal Corpse en 2020.
La grabación de Chaos Horrific se realizó en Mana Studio, en Florida, estudio asociado al propio Rutan.
Cannibal Corpse: casi cuatro décadas en la primera línea del death metal
Desde su formación en 1988, Cannibal Corpse ha sido una de las bandas fundamentales para la evolución y popularización del death metal.
Su música ayudó a establecer una estética sonora basada en voces extremadamente agresivas, guitarras pesadas, baterías de gran velocidad y composiciones que llevaron los límites del género hacia terrenos cada vez más extremos.
Pero detrás de esa imagen brutal existe una realidad mucho más cotidiana.
Los integrantes han pasado décadas viajando, grabando discos, ensayando y tocando frente a generaciones de seguidores.
Mazurkiewicz es uno de los pocos músicos que ha permanecido desde el comienzo de esa historia.
Por eso, sus declaraciones tienen un valor particular: no hablan únicamente de una gira específica, sino de cómo cambia la relación de un músico con la carretera después de casi 40 años.
El futuro de Paul Mazurkiewicz todavía está por escribirse
A pesar de reconocer las dificultades, Mazurkiewicz continúa comprometido con Cannibal Corpse.
Sus palabras no representan un anuncio de retiro, sino una reflexión sobre los desafíos que aparecen cuando una carrera musical se extiende durante varias décadas.
El baterista sigue practicando, cuidando su alimentación, manteniéndose activo y buscando la manera de conservar la energía necesaria para tocar.
Y quizá esa sea la parte más significativa de su mensaje.
Cannibal Corpse nació cuando sus integrantes eran jóvenes y ayudó a construir una parte fundamental de la historia del death metal. Casi cuatro décadas después, Paul Mazurkiewicz sigue sentado detrás de la batería.
La carretera ya no es exactamente la misma.
El cuerpo tampoco responde como a los 20 años.
Pero mientras pueda subir al escenario y tocar con la intensidad que exige Cannibal Corpse, el baterista parece dispuesto a seguir encontrando la manera de hacerlo.
El tiempo, como él mismo reconoce, será quien termine dando la respuesta sobre hasta dónde puede llegar esa historia.
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